Jorge Lorenzo ganó
el Gran Premio de España con una aplastante superioridad. Hizo una carrera como
las que solía, como las que le llevaron a ganar dos títulos. Ganó desde la
salida hasta la meta en solitario.
Pilotar con
instinto y pensando menos, como dice que ahora hace, funcionó. La paliza fue
descomunal. Marcó el ritmo que sabía que tenía (1:39 medios) y se fue poco a
poco hasta estabilizar su renta en 4.5 segundos. Después, reguló. No forzó
porque no lo necesitó. Ha vuelto y es para quedarse, para ir a por el título.
Su confianza crece.
Fue una carrera
aburrida. Márquez controló y gestionó muy bien su físico y su ritmo. Al salir
se pegó a Jorge y eso le hizo irse. Se puso segundo y apretó cuando Rossi se
acercó. Con un meñique roto le quitó puntos a Valentino. Todo un logro.
El italiano se tuvo
que conformar con lograr su podio 200. En la arrancada se quedó detrás de Pol y
eso lo pagó al ver como se iban los dos españoles. Pasó al de Tech3, pero su
ritmo no era alto. Buscó incordiar a Marc, pero cedió al final.
Mal día para las
Ducati. Iannone salió fatal y al remontar sólo fue sexto. Dovizioso falló en
una pista que no le gusta. El Mundial se aprieta.

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