"Cada gota cae donde quiere Rossi", dijo Márquez
hace varias carreras. La última demostración llegó en Japón. Lorenzo se sentía
el más fuerte en seco. Lo demostró con la pole. También con la pista
completamente mojada. Lo evidenció con una escapada bestial en las primeras
vueltas de la carrera en la que llegó a meterle 3.8 segundos a su más inmediato
perseguidor, Rossi. Pero el agua paró. El cielo se volvió a aliar con Valentino.
"El azar ha decidido la carrera", resumió Jorge.
La ruleta de la fortuna giró y pasó de que el balear hubiera
vencido la carrera casi seguro -"si hubiese seguido mojada, habría seguido
en el mismo ritmo y, probablemente, habría ganado con 5-6 segundos de
ventaja", valoró el de Palma- y le hubiera recortado cinco puntos a Vale.
O nueve si Pedrosa se hubiera posicionado entre los dos de Yamaha. Pero las
nubes se calmaron, Dani subió y Lorenzo bajó por forzar sus gomas al inicio y
destrozarlas. Así, el italiano pasó de poder haber estado a nueve y ahora ve al
español a 18.
Márquez también lo cree
No es la primera vez que pasa. Los astros parecen confluir
para que casi siempre suceda algo fuera de lo normal en carrera y el que se
beneficie es Valentino perjudicando a Lorenzo. El propio Jorge lo ve así.
"Este año, el único error que he cometido fue en Misano. Pero en tres,
cuatro o cinco carreras, por diferentes razones hemos perdido puntos. Quizá no
por mi culpa, que es lo que sabe peor", indicó.
El mismo Valentino pintó al tetracampeón como un tiburón que
persigue a un pececito. Por su mala fortuna, hay quien le preguntó al balear si
se sentía como otro animal, el coyote que persigue al Correcaminos y al que
siempre le sucede alguna desgracia y, por eso no le pilla. "Aún no ha
terminado el Mundial. Igual esta caída que he salvado en la curva 3, cuando me
pasó Vale, me puede dar el campeonato", rebatió con firmeza.
La percepción del mallorquín se extiende a otros pilotos.
Así, Márquez también considera que la suerte está más cerca de Rossi que de
Lorenzo. "Quizá es cierto que las condiciones no han sido favorables en
los fines de semana que él estaba más fuerte, pero al final, esto es el Mundial
y puede pasar de todo. Gana el que se puede adaptar a todo y saca más provecho
de las situaciones. Sí que es cierto que carrera que parecía que Jorge la tenía
ganada el sábado, el domingo pasa algo", explicó.
Valentino, obviamente, ve todo de muy diferente manera.
Incluso se molesta cuando se alude a que lleva esta renta en el liderato
gracias a estos factores. "Desde mi punto de vista, me parece irrespetuoso
echar la culpa a la suerte. Yo también podría encontrar excusas cada vez que
quedo detrás. Al menos 20 cada vez". El de Tavullia sostiene que, por
ejemplo, en Motegi, podría haberle disputado la victoria incluso en seco a su
compañero.
El nueve veces campeón del mundo hasta bromeó con su fortuna
para lanzar otro dardo más a su vecino de box. "Podría decir que he
gastado menos los neumáticos porque he sido más inteligente, pero digamos que
fui más afortunado", bromeó entre risas. La guerra psicológica sigue y la
tensión continúa creciendo.

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